
Por: Teddy A. Montúfar Abad
Los sectores productivos del país y de la región demandan actualmente profesionales talentosos y capacitados, para desempeñarse en puestos de trabajo relacionados con la dirección del marketing estratégico, imagen institucional y gestión de capital humano; así como puestos de trabajo para ingenieros de construcción civil y carreteras. En estas áreas se necesita talento crítico con urgencia. Sin embrago, la oferta formativa de postgrado universitaria – en caso de nuestra región- no acompaña este requerimiento de las organizaciones empresariales líderes.
Y es que el sistema universitario en general sigue actuando de espaldas a la demanda real de la sociedad, por ejemplo: educación, administración, derecho, contabilidad y economía son ofertas muy saturadas en el Perú, así lo asevera la propia Asamblea Nacional de Rectores: La mayoría de universidades insisten en ofertar estudios de pre grado y postgrado en estas especialidades.
Por eso ocurren estas verdades de Perogrullo: El Perú desea exportar algodón pima; nos vanagloriamos de calidad de las confecciones del algodón peruano. Pero sólo una universidad en el país forma ingenieros textiles y los prepara con maquinas obsoletas. Ante este defecto, la industria textil no tiene más remedio que tomar ingenieros industriales para formarlos como textiles. Pero eso no les interesa a las universidades.
La confección industrial y las modas se enseñan en institutos de mando medio, sin embargo, las universidades no miran estas demandas quizás por un extraño prurito “intelectualoide”.
Deseamos exportar más, pero no abundan los estudios universitarios que formen talento para este trabajo. La mejor oferta es de rango técnico no universitario y esta mano de obra está bien pagada.
La demanda creciente del mercado no va por los rumbos de las ofertas universitarias sino que conducen a la playa estéril de la frustración.
Las empresas que más han demandado especialización de sus empleados y ejecutivos, son las de consumo masivo, empresas de comunicación, farmacéuticas, el sector minero y de energía y estas organizaciones asignan mucho valor a las siguientes competencias: capacidad para aprender rápido, pro actividad y liderazgo estratégico. Los perfiles profesionales son claros y precisos, porque esperan crecer como organizaciones competitivas.
Sin embargo, hay un desencuentro entre la demanda laboral y la oferta universitaria, cual diálogo de sordos. Algo importante habrá qué hacer para que el talento humano, encuentre en el sistema universitario nacional lo que necesita el país, con urgencia.
Piura está colocando en el mercado internacional café orgánico, azúcar ecológica y me detengo en estos ejemplos, porque en ellos ha sido posible el logra gracias a la asociatividad. Se ha roto el esquema productor agrícola e intermediario, que tanta miseria aún sigue provocando; para convertir al productor en exportador. Con la gran ventaja de percibir directamente los precios internacionales en los bolsillos rurales de nuestros paisanos.
Pregunto: ¿Dónde hay una escuela de postgrado que enfatice y multiplique los beneficios de la asociatividad?
Un pequeño grupo de hombres y mujeres con talento crítico pueden terminar de voltear la “tortilla” en las zonas rurales de nuestra región, sí se les recluta, forma y envía al campo con esta misión específica: multiplicar por “x” la oferta exportable regional en base a asociatividad. Ese sería el primer plan efectivo para promover desarrollo seguro, con capital humano regional. ¿O No les parece?
Los sectores productivos del país y de la región demandan actualmente profesionales talentosos y capacitados, para desempeñarse en puestos de trabajo relacionados con la dirección del marketing estratégico, imagen institucional y gestión de capital humano; así como puestos de trabajo para ingenieros de construcción civil y carreteras. En estas áreas se necesita talento crítico con urgencia. Sin embrago, la oferta formativa de postgrado universitaria – en caso de nuestra región- no acompaña este requerimiento de las organizaciones empresariales líderes.
Y es que el sistema universitario en general sigue actuando de espaldas a la demanda real de la sociedad, por ejemplo: educación, administración, derecho, contabilidad y economía son ofertas muy saturadas en el Perú, así lo asevera la propia Asamblea Nacional de Rectores: La mayoría de universidades insisten en ofertar estudios de pre grado y postgrado en estas especialidades.
Por eso ocurren estas verdades de Perogrullo: El Perú desea exportar algodón pima; nos vanagloriamos de calidad de las confecciones del algodón peruano. Pero sólo una universidad en el país forma ingenieros textiles y los prepara con maquinas obsoletas. Ante este defecto, la industria textil no tiene más remedio que tomar ingenieros industriales para formarlos como textiles. Pero eso no les interesa a las universidades.
La confección industrial y las modas se enseñan en institutos de mando medio, sin embargo, las universidades no miran estas demandas quizás por un extraño prurito “intelectualoide”.
Deseamos exportar más, pero no abundan los estudios universitarios que formen talento para este trabajo. La mejor oferta es de rango técnico no universitario y esta mano de obra está bien pagada.
La demanda creciente del mercado no va por los rumbos de las ofertas universitarias sino que conducen a la playa estéril de la frustración.
Las empresas que más han demandado especialización de sus empleados y ejecutivos, son las de consumo masivo, empresas de comunicación, farmacéuticas, el sector minero y de energía y estas organizaciones asignan mucho valor a las siguientes competencias: capacidad para aprender rápido, pro actividad y liderazgo estratégico. Los perfiles profesionales son claros y precisos, porque esperan crecer como organizaciones competitivas.
Sin embargo, hay un desencuentro entre la demanda laboral y la oferta universitaria, cual diálogo de sordos. Algo importante habrá qué hacer para que el talento humano, encuentre en el sistema universitario nacional lo que necesita el país, con urgencia.
Piura está colocando en el mercado internacional café orgánico, azúcar ecológica y me detengo en estos ejemplos, porque en ellos ha sido posible el logra gracias a la asociatividad. Se ha roto el esquema productor agrícola e intermediario, que tanta miseria aún sigue provocando; para convertir al productor en exportador. Con la gran ventaja de percibir directamente los precios internacionales en los bolsillos rurales de nuestros paisanos.
Pregunto: ¿Dónde hay una escuela de postgrado que enfatice y multiplique los beneficios de la asociatividad?
Un pequeño grupo de hombres y mujeres con talento crítico pueden terminar de voltear la “tortilla” en las zonas rurales de nuestra región, sí se les recluta, forma y envía al campo con esta misión específica: multiplicar por “x” la oferta exportable regional en base a asociatividad. Ese sería el primer plan efectivo para promover desarrollo seguro, con capital humano regional. ¿O No les parece?
Con balsámicas disculpas, he ahogado varias veces, mi propósito de concretar este artículo, porque corro el riesgo se me juzgue como repulsivo antifeminista: !Qué no soy, pues!. De todas maneras, las damas deben esperar una segunda entrega en la que me referiré a cómo compramos los varones. ¡Lo prometo!


